20170705

Honra a un gran software, y virtudes de la lengua

Ya cansa denunciar cómo los centros de poder castran (de forma sistemática, planificada, y eso sí muy asertivamente) todo pensamiento y ciencia (especialmente en las Sociales) que no utilice el inglés como lengua. Sólo mercados cautivos por el totalitarismo (China), la fe ciega (Islam) o el Capitalismo de Estado (Rusia) pueden siquiera parcialmente sustraerse a eso.

Pero a veces eso no es suficiente. Basta ver cómo el que probablemente sea el mejor software que se ha diseñado para la elaboración (desde un mismo programa) de mapas mentales, argumentarios, diagramas de flujo y un montón de otras cosas, un software además gratuito, ha pasado prácticamente desapercibido, mientras se nos metían por los ojos otros programas que sin duda son buenos, pero no alcanzan en modo alguno su versatilidad. El programa está sólo en inglés, pero no surge de ninguno de los centros reticulares que componen "la casta" de la Urbe Global. De hecho cuesta localizar un email del autor, Nestor Marcel Sánchez Ahumada, para felicitarle y agradecerle (después de años enredando con el programa, me dí cuenta de que ni las gracias le había dado al autor). Con lo cual apenas es referenciado.



Me refiero a Thinkcomposer. Bájenselo y utilicénlo, y disfrutarán. Aquí hay un ejemplo, en el que se hace un análisis de los escritores de Ciencia Ficción, que permite ver sus posibilidades.  Es un gran software limitado en su difusión porque no surge de esos espacios centrales conectados (aunque gracias a la extensión de la Sociedad Telemática es en cualquier caso accesible), pero también porque sólo está en inglés. Con lo que pierde automáticamente a al menos 300 millones de usuarios potenciales que sólo saben español, por ejemplo, y a otros cientos que "saben" inglés pero prefieren trabajar con software en español.



En realidad, y pese a lo que pueda parecer, si Thinkcomposer estuviese en español, y en un par de lenguas más, habría tenido mucha más difusión, aunque no estuviese en el Salón de la Fama. Hacernos entender por quienes hablan nuestra lengua es lo primero. En realidad es lo que hacen los anglosajones que así consiguen que luego tengamos que entenderlos los demás.


20170525

Hitos

Casi ni me doy cuenta, y el blog había sobrepasado las 100.000 visitas. Poca cosa, ciertamente, para un espacio que lleva 12 años aquí, cuando cualquier lelo tocándose el culo o besando a su gato mientras se rasca los pies acumula 1.000.000 en un mes. Pero muchas si tenemos en cuenta la temática y la perifericidad. Gracias.


20170515

Un poco de Sociología Visual: el órgano, la función y el colegio público

En las últimas semanas he visitado algunos centros de Secundaria, en el marco de una de esas investigaciones sin financiación.

Como cada vez que me toca recorrer centros diversos, de nuevo me irrita comprobar las diferencias. Ese IES ubicado entre el barrio obrero y el barrio lumpen, que está hecho una mierda, en el que no se luce nada de lo que se haga (ni de lo que se invierte, ni de los esfuerzos de los profesores más dinámicos y concienzados), en el que para más inri (como para que introyecten cuál es su mejor destino posible, y hoy ni eso) todas las actividades las marca una sirena de fábrica, auténtica sirena de fábrica que se escucha a cientos de metros del Instituto. Muy cerca, sólo a unos cientos de metros, el concertado que, fruto de una fina planificación, la Iglesia montó hace unos años en la parte "noble" (menos pobre) del barrio, para dar una vía de salida a las familias con espíritu de logro (McClelland) que tenían que enfrentarse a un profesorado de los IES públicos desmotivado y funcionarizado en el peor sentido. Las familias de los alumnos también son mayoritariamente trabajadoras, los profesores ganan menos, las limpiadoras ganan menos, los bedeles ganan menos, pero está todo inmaculado, cada rincón pulcro, el ambiente es (casi) el mismo que puede respirarse en un privado de los de verdad (muchas familias llevan a sus hijos justamente por eso). La visita al IES de clase media también ofrece un ecosistema distinto: por lo pronto, no se les llama "a filas" con una sirena, sino con un sonido de campanita laica, o de estación del AVE. Está sucio también, pero la suciedad es otra, no son capas sobrepuestas de abandono, sólo es la suciedad, que es más desorden, de la habitación del niño.

Bueno, son sólo sensaciones... Pero me llama la atención (lo pienso ahora) el exceso (casi abuso) de análisis cuantis sobre resultados escolares y estratificación, sobre PISA's, indicadores..., mientras son prácticamente inexistentes los estudios sociológicos cualis, de naturaleza etnográfica, sobre los centros educativos y cómo influyen a (y son influidos por) sus públicos. No digo que no los haya (es lo que tiene intentar mantenerse como anaespecialista, que uno no está al tanto de todo en nada). Basta ojear las revistas de Sociología de la Educación, los abstracts a los congresos... Y fíjense, creo que esa sirena del IES para condenados a ser lo que ya son (marginados) marca más que muchos proyectos docentes, incluso puede que la tasa anual de incremento en becas. Es como esa foto que ayer tuiteaba promoviendo la bibicleta entre los más pequeños, tomada en una escuela en Reggio Emilia (en donde, más allá de que se innovase en Pegagogía hace unas décadas, la bicicleta es un componente básico de la ciudad).

En fin, reflexiones a vuelapluma, sólo para enmarcar esta fotografía. Tomada en uno de esos IES de sirena de fábrica. A ver, qué les sugiere...



Seguramente a los menos avispados les sugiera lo mismo que a nosotros en la primera ojeada: la basura acumulada en el armario. ¿Pero cómo la meten? (hay un hueco en la parte de arriba). Automáticamente nuestra mente traidora (el inconsciente es conservador, ahí está el Super Yo, ahí se doblegan y reconectan con imágenes y emociones viejas nuestras impresiones caóticas...) vincula ese rincón de basura con la clase social del alumnado. 

Pero ¿qué ocurre si uno no pasa de largo (si pasa de largo, esto es si está haciendo una visita al centro, puede que ni se fije), si por alguna razón tiene que esperar unos minutos en ese punto? Pues que se da cuenta de que no hay papeleras, ni se atisban en decenas de metros a la redonda. ¡Vaya! Cambia la cosa: ese box es aprovechado por los estudiantes como papelera, para no tirar la basura al suelo (que sería su impulso primario).

Pero si da tiempo (es lógico, uno no ha ido a hacer etnografía, sólo va a una reunión y va mal de tiempo) uno puede llegar a darse cuenta (bueno, no se da cuenta uno, se lo hace ver una) de un "pequeño" detalle: ese armario es una boca de riego. Debería haber una manguera para prevenir un incendio. Pero no la hay. Seguramente en un IES de barrio de clase media, o en un concertado, no faltaría. O sí, no importa. El caso es que aquí, falta.

Finalmente, ¿cuál es el dato que la imagen nos ofrece? Pues que unos alumnos a quienes se atribuye una carencia de habilidades respecto al orden, el decoro, la limpieza, esos valores, lo que han hecho ha sido dar una nueva función a un equipamiento infradotado. Ya que no funciona como boca de riego, y no nos ponen papeleras, usémoslo como papelera. 

Seguramente sea algo planificado, para potenciar su creatividad. No me atrevo a preguntarlo al profesorado.




20170509

Entre la ciudad Sí y la ciudad No


Soy un rápido tren
que hace años va y viene
entre la ciudad Sí
y la ciudad No.
Mis nervios están tensos
como cables
entre la ciudad No
y la ciudad Sí.

Todo está muerto y asustado en la ciudad No.
Es como un despacho empapelado con tristeza.
Fruncen el ceño en él todas las cosas.
Hay recelo en los ojos de todos sus retratos.
Cada mañana enceran con bilis su parquet.
Son sus sofás de falsedad, sus paredes de desgracias.
Jamás en él un buen consejo te darán,
ni un ramo de flores, ni un simple saludo.

Las máquinas de escribir teclean, con copia, la respuesta:
“No-no-no... no-no-no... no-no-no...”
Y cuando al fin se apagan todas sus luces
los fantasmas inician su lúgubre ballet.
Jamás, ni aunque revientes, billete lograrás
para escapar de la negra ciudad No.



La vida, en cambio, en la ciudad Sí, es un canto de mirlo.
Carece de paredes la ciudad, es como un nido.
Las estrellas te piden acogerse en tus brazos.
Y, sin avergonzarse, los labios solicitan tus labios
con un quedo susurro: “Todo son tonterías...”
La reseda incitante solicita ser cortada,
y ofrecen los rebaños la leche en sus mugidos,
y en nadie hay un asomo de recelo,
y adonde quieras ir, te llevarán al instante trenes,
[barcos, aviones,
y, con rumor de años, va el agua murmurando:
“Sí-sí-sí... sí-sí-sí... sí-sí-sí...”
Sólo que, a veces, en verdad, es aburrido
que todo se me dé apenas sin esfuerzo
en esta ciudad Sí multicolor y deslumbrante.

¡Mejor ir y venir hasta el fin de mi vida
entre la ciudad Sí
y la ciudad No!
¡Mejor tener los nervios tensos como cables
entre la ciudad No
y la ciudad Sí!

Evgeni Yevtuchenko, el poeta del pop-art, el más sociológico (que no social) de los poetas,acaba de irse sin hacer ruido, o más bien sin enterarnos, porque ya no prestamos atención a los poetas si no cantan (y Yevtuchenko sólo era rapsoda).

Aprender a los 17 que no tienes por qué optar por una ciudad, inconsciente entonces de que el tren que va de una ciudad a otra siempre está fuera de las dos. En fin, прощай, ты, мой друг, когда я не знал, что я искал




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